CLIMA, SUELO, VEGETACION Y FAUNA

La relativa proximidad del Atlántico propicia un régimen de lluvias superior al de comarcas más orientales de Sierra Morena, ya que los frentes nubosos originados en el océano no encuentran ningún obstáculo orográfico, en su penetración por el continente, hasta alcanzar sus sierras más meridionales. Esta barrera los obliga a tomar altura produciéndose al enfriarse la condensación del vapor de agua y la consiguiente precipitación. Estas lluvias son canalizadas en la superficie terrestre por un gran numero de barrancos, arroyos y riveras que forman una tupida red hidrográfica. Tres son las cuencas que drenan estas aguas: la del Guadiana, en la parte occidental, donde el Múrtigas y el Chanza son sus corrientes mas caudalosas; la del Guadalquivir, al este, con la rivera de Buerva como cauce principal; y al sur, ocupando en el territorio del Parque Natural bastante menos superficie que las anteriores, la del Odien y el Tinto.





El encinar es la comunidad arbórea dominante, elemento principal del paisaje adehesado. Ocupan también una gran superficie los alcornocales, ya en masas puras o mezclados con las encinas formando dehesas mixtas. En las sierras de mayor altitud también podemos encontrar aunque en menor cantidad quejigos y robles, así como alisos, fresnos y sauces en las riberas de los principales cursos de agua.

La importancia de sus masas arbóreas y arbustivas propician que la fauna mediterranea está muy bien representada. Destacan, en la importante comunidad de vertebrados, el lince ibérico, la nutria, el buitre negro y la cigüeña negra como las especies emblemáticas en situación mas delicada para su supervivencia en este territorio.



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